Recién llegados de nuestra luna de miel, teníamos pendiente escribirte para agradecerte y, sobre todo, felicitarte, por cómo salió todo el día de nuestra boda. Si tuviésemos que sintetizarlo en una palabra, ésta sería “perfecto”, pero si tuviesen que ser dos, serían “maravillosamente perfecto”. La profesionalidad, el afecto y la atención fueron exquisitas, y la comida y los aperitivos, muy celebrados. Tanto, que todos se siguen acordando de la estupenda merluza y del “cheesecake”, sin olvidar del abrumador éxito que tuvo la barra de gin tonics, -que acierto el escogerla-. Cada vez que nos dicen esto, la verdad es que nos miramos muy felices. El hecho de que a las 23:00 la gente no quisiese irse, -te pedimos mil disculpas por ello-, es un éxito más vuestro que nuestro, porque hemos estado en los últimos años en muchas bodas y, la verdad, en la inmensa mayoría la gente escapaba cuando podía. En la nuestra, no, y los autobuses volvieron llenos. Cristina, te agradecemos infinitamente la inmensa paciencia y el cariño que has mostrado siempre con nosotros. Siempre con una sonrisa, disipando todas nuestras inquietudes, transformando los problemas en soluciones. Siempre atenta. No podemos más que agradecerte todo lo que has hecho por nosotros desde que a principios de junio de 2014 te fuimos a ver por primera vez. Creo que fue una bendición el escoger La Quinta. Gran parte de la felicidad y el éxito del día de nuestra boda es tuyo y, sin ti, no hubiese sido posible. Eres una gran profesional y una magnífica persona. Aprovechamos también la ocasión para decirte que transmitas al personal que nos atendió nuestro agradecimiento y, en especial, a Fabián, que estuvo, en todo momento, ayudándonos y apoyándonos en todo, adelantándose, además, a todas nuestras necesidades. Dale, por favor, un fuerte abrazo de nuestra parte. Cristina, mil millones de gracias y mil millones de besos, por todo. Nuestro problema, ahora, es que seguimos soñando con las fabulosas almendras redondas y el delicioso “cheesecake”, pero tenemos que esperar a otra boda de algún amigo al que, por supuesto, le recomendaremos que celebre en La quinta y que seas tú quién se lo gestione todo.